sábado, 2 de mayo de 2026

1. LA INMACULADA CONCEPCIÓN DESDE LA DIVINA VOLUNTAD CHARLA ESPECIAL

 

Número 1

 El Dr. Tomasini ha traducido el libro de Luisa Picareta al español y tiene una página con 50,000 suscriptores en YouTube. Eh, le agradecemos muchísimo que nos acompañe esta mañana. Él preguntaría si prefiere hablar aquí o sentado. Aplauso al doctor Gracias. Muchas gracias por venir. Gracias. ¿Quiere una cabineta para colgarlo o lo sostiene? Así. Perfecto. Eh, le puedo quitar esto si no nada más esto, nada más esto. Poderlo poner aquíer la luz para que Bueno, pues buenos días. Hm. ¿Cómo? Ah, yo entendí qué disgusto. Dije que por favor díganle que se vaya. Bueno, pues en verdad, o sea, es un alago en la venir a hablar de la Virgen, nada más que lo vamos a hablar desde la perspectiva de la divina voluntad. No sé si Bueno, ya veo algunas personas que sé que conocen de Divina Voluntad, pero hay personas que no conozcan de que no sepan esto de la Divina Voluntad. Todos conocen. Entonces, ¿por qué no habla? A ver, levanten la mano quienes no conocen lo que es la Divina Voluntad. Los cuatro. Bueno, cinco en realidad es una es prácticamente ir adentrándonos en el misterio, en ese gran misterio de Dios. Ustedes recordarán que en la última cena Jesús dice algo muy curioso. Dice, "Todavía tengo mucho que decirles, pero por el momento no pueden con ello." Y nos promete que el Espíritu Santo en alguna época vendría a dar el el eso que le faltó a él. Entonces, la pregunta es, si ya estaba cumplida prácticamente toda la predicación, todo lo que había traído como mensaje, si lo único que le faltaba era la pasión, ya había instituido el sacramento de la Eucaristía, ya había ordenado a sus discípulos, a sus apóstoles como sacerdotes. Entonces, ¿qué le faltaría? Bueno, no lo sabemos, pero sabemos que termina la última cena, empieza la pasión, todo lo que se recorre ahí, Jesús muere, resucita, se va al cielo y listo. Y empieza la iglesia, este camino que tenemos de 2000 y un poco de más de años, ¿no? Y la pregunta es, bueno, ¿qué hemos qué nos ha revelado más el Espíritu Santo? Bueno, pues eso es exactamente lo que ahora Dios ha decidido darnos a conocer y entre tantas maravillas nos da a conocer primero el plan original de Dios para haber creado el plan original que Dios tiene para nosotros a través de la redención que se lleva a cabo por su hijo Jesucristo y por la Virgen. Y ahora la pregunta clave, 


¿quién es la Virgen? O sea, la hemos considerado como una mujer excepcional, ¿sí? Con dones, con dotes, con atributos dados por Dios. Sí. Es excelsa, es la reina. Sí. Es inmaculada. Sí. Pero todo esto, ¿a qué se debe? a una elección de Dios nada más. Puedo decir, claro, se debe aquella prueba también y que dijo, nunca haré un acto de voluntad humana, siempre estaré unida a la voluntad divina Bueno, ya se me fue hasta la cocina. Está bien. Sí está bien así o no. Sí, está bien. La vuelvo a repetir para que se oigan. Ah, bueno, para que se escuche. Eh, la Virgen, todos tenemos una prueba. La Virgen Adán no pasó la prueba, como ya nos dimos cuenta. Entonces, la Virgen pasó su prueba y su prueba era que le presentó Dios cómo estaba la voluntad humana. Entonces ella dijo, "Nunca, nunca haré un acto en voluntad humana. Siempre va a ser mi voluntad humana unida a la divina y siempre haré actos divinos. Entonces, gracias." Bueno, exactamente. O sea, pero antes de entrar en esto, porque para las personas que no conocen debe haber sido un poco raro lo que dijo, ¿no? O sea, Dios tiene un plan para haber creado y para tenernos a nosotros aquí. Dios debe tener un plan, una finalidad para cada uno. ¿Cuál sería su finalidad? Bueno, era establecer su reino en la tierra también, o sea, ese reino que él tenía dentro de su de la trinidad, padre, hijo y espíritu santo, él era totalmente feliz, o sea, no tenía ninguna necesidad, no tenía nada. Y recordemos las palabras de San Juan, en donde nos dice que Dios es ¿qué? Amor. Sí. Bueno, si Dios es amor, entonces la pregunta es, ¿qué sabe hacer el amor? ¿Qué sabe hacer el amor? Amar. O sea, el acto único de Dios, el acto único de Dios es amar. Pero en nosotros el amar y ese sentimiento nos lleva a dar lo que podamos al ser amado. Pero en Dios es un poquito más allá. En Dios no es dar algo, sino es darse totalmente. Por lo tanto, él quiere tener ese esa misma eh relación que tiene dentro de la trinidad. que en donde el padre se da al hijo, o sea, cuando lo genera, cuando el hijo se da al padre totalmente, se ama a sí mismo en el padre y a través de esos dos de esas dos actos de amor, el amor del Padre y el amor del Hijo, procede la tercera persona de la Trinidad, que es el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el que condensa o el que reúne, el que completa, como le quieran llamar, al amor. Por eso es que se representa como el amor de Dios. Entonces ahí ya Dios está totalmente completo, satisfecho, el amor pleno. Pero nos dice Jesús que un bien nunca es completo si no se tiene por dentro y por fuera. Dios estaba completo, tenía ese bien por dentro, pero por fuera no. Entonces, por eso es que él decide tener su reino en el afuera de él, en el afuera del núcleo de la Trinidad. El padre, esa es su idea, eso es lo que él desea. Bueno, en ese momento el hijo le dice, "Lo voy a hablar en modo humano para no andar con muchas palabras raras, ¿no? Entonces, en modo humano, el hijo le dice, "Papá, no te apures. Yo voy a cumplir tu finalidad. Tú quieres tener un ser en fuera de la trinidad para el cual amarlo y que te pueda que pueda recibirte. Porque Dios al darse se da todo. Dios no se puede fragmentar. Entonces yo, hijo, segunda persona de la trinidad, del Verbo eterno, se va a a salir de la trinidad. cómo creando una humanidad específica para él. O sea, la idea de la de la encarnación del del verbo era exactamente esa, tener su reino en el adxtra de Dios. Bueno, se lleva a cabo todo, o sea, el Verbo eterno decide encarnarse. El Verbo eterno ya tiene en su mente la idea de una persona, un ser diferente a lo divino y que le permita de alguna manera poder llevar a cabo todas sus obras. Viene la creación como una casa. Esta creación, este infinito, es una casa en donde Dios quiere poner al hombre, al ser humano. ¿A qué ser humano se referiría? A Jesús, al a la humanidad, a su hijo en su humanidad. Está toda la creación, está ya todo listo. Entonces viene la formación del hombre, la creación del hombre. Lo forma de ¿qué? Con el barro de la tierra, una figura. Y una vez que esta figura está completa, para darle la vida, la vida a esa figura y le pone su aliento. En el aliento va la creación de su alma, de aquella persona, de aquel, ¿cómo diríamos? de aquella estatua, le insufla, le insufla el alma, le crea tres potencias: voluntad, inteligencia y memoria y después se pone él en el hombre, se une al hombre. Por lo tanto, aquel hombre que nosotros conocemos con el nombre de Adán ahora es Jesucristo, el hombre Dios. Es una unión tan estrecha, la Iglesia nos la llama una unión hipostática. ¿Qué quiere decir? que entre las dos naturalezas, humana y divina, se forma una sola persona, la persona del verbo eterno. No es la persona de Jesús, es la persona del verbo eterno. Ya está esta esta idea, ya está esta persona y ahora viene todo un camino que ya ustedes conocerán si es que lo han escuchado o han leído el Génesis o el Antiguo Testamento, en donde el hombre tiene una prueba, o sea, aquella parte que le dan todo lo que el todo lo que Dios necesitaba para poder amar en completo a ese ser que era la divinidad. Pero también Dios quiere ser amado. Quiere ser amado. Amado por quién? Por aquel hombre hombre. No. Dios quiere un amor igual al de él. Por eso es la encarnación. erno se une a aquella aquel ser para poder corresponderle e en amor, pero con un amor divino. Se va entendiendo. Silencio. Absoluto. Por favor, Paris, mata la mosca que está allí atrás. O sea, ese es como el plan. Dios poder amar en poder darse en plenitud que aquel ser lo puede recibir y luego que ese ser le pague a él en amor, dándole amor divino. Ese era Adán. Pero Dios no quería algo forzado, no quería obligar al hombre a hacerlo. Por lo tanto, le todo lo que él le dio a Adán para poder tener esta relación estaba condicionado. Condicionado a qué? a una prueba. O sea, la libertad del libre albedrío se se hace efectivo cuando el hombre o el ser tiene una opción y puede elegir. Si nada más le hubieran dado la vida divina, el hombre nunca hubiera podido ser libre. Por lo tanto, Dios lo dota con una humanidad, una vida humana que aquel ser podría haber llevado a cabo sin la unión con Dios o unirse voluntariamente a Dios. que resultó, todos lo sabemos, Adán falló, Adán desobedece y en ese momento se pierde todo lo que Dios había dado. Se pierde la posibilidad de que Dios establezca su reino en él, en ese hombre. Pero como era un decreto, es un decreto el hecho de que el reino tiene que venir, por lo tanto, ahora Dios promete en el paraíso terrenal que vendrá un redentor. ¿Se acuerdan las palabras de eso? cuando está dándoles el entre comillas castigo, que no fue castigo, sino consecuencia, cuando le dice al hombre, trabajarás con y le le arrancarás a la a la naturaleza los frutos con el sudor de tu frente. Y a la mujer, pobrecita mujer, le fue como en feria, ¿verdad? parirás tus hijos con dolor, te unirás a tu marido, él te dominará. En fin. Y luego se refiere a la serpiente, que la serpiente estaba representando al demonio, al enemigo. ¿Qué le dice? Pondré enemistad entre ti y y la mujer, entre ti y su descendencia. ¿Qué le está diciendo? Pondré enemistad entre María y pondré enemistad entre ti y el hijo de María que va a ser Jesús. Ese es en pocas palabras la promesa que hay ahí en el Génesis. Si Dios tenía pensado tener esta encarnación, si el hijo se iba a unir a esa a esa naturaleza humana, ¿qué se necesitaba para que esa idea se concretara? ¿Qué se necesitaría? ¿Qué se necesitó para que ustedes nacieran? Una madre. Sí. Por lo tanto, en la mente de Dios, desde toda la eternidad estaba como primogénito de toda la creación. ¿Quién? Jesucristo, que San Pablo nos habla y nos dice que de él, que él es el primogénito de toda la creación. Y después que se necesitaba la mamá. Por lo tanto, la mamá sería la secundigénita de toda la creación, una mujer total y absolutamente distinta a cualquiera de ustedes. Sí, una mujer dotada con características, con dones, con atributos totalmente diferentes de ustedes. ¿Qué se necesitaría? una mujer que tuviera lo mismo que tuvo Adán en el momento de su creación, para que la divinidad se pudiera encarnar en ella y ella fuera realmente madre de Dios. No solamente madre del hombre, sino madre de Dios. Bueno, entonces en la mente de Dios ya estaba aquello. Desde toda la eternidad estaba la figura de María. Sí. como predestinada, no a fuerza, sino escogida para que ella fuera la madre de Dios. Si ella aceptaba, si no hubiera aceptado, no hubiera sido nada de lo que ahora conocemos. El ser inmaculada, ¿qué quiere decir? que no heredó todas las las consecuencias de la desobediencia de Adán, la muerte, muerte física, muerte espiritual, la pérdida de todos los dones que tenía, la impasibilidad, que toda la naturaleza le iba a servir, en fin, dones que tenía el ser humano que lo hacían similar a Dios. Y este mundo, este universo era la casa de ese ser. Bueno, María recibe todo eso como un don que Dios le da. Dios la hace inmaculada. Dios le da todos los dones, la llena de gracias, pero todo queda a condición de que ella acepte. Entonces ahí empieza la gran diferencia con lo que nosotros conocemos de María. Nosotros a María la consideramos como esa mujer agraciada, esa mujer creada por Dios, excepcional, pero que no tiene ella una participación en lo que ella es. Y ese es un error. Ella es la que se, ¿cómo diríamos? La que consigue todos sus dones. Todo lo que ella es lo consigue ella. Aceptando. En el momento de la creación de su alma, Dios la le pone su prueba. ¿Cuál prueba? era la unión de Dios con la criatura, lo que habíamos dicho con Adán. ¿De qué manera se puede unir Dios con la criatura? ¿De qué manera puede Dios convivir con la criatura formando una sola vida? Qué curioso que sea un solo Dios en tres personas distintas. Qué curioso que el ser humano tenga una sola alma con tres potencias. ¿No les parece como que haya cierta relación? ¿Qué es la voluntad en el hombre que la primera potencia del alma? ¿Qué es? ¿Para qué sirve? Movimiento. Movimiento. Bueno, y otra toma de la toma de decisiones podríamos decir también, pero es el cómo se necesita una chica micrófono. A ver, allá la la última. persona que me parece que la voluntad es la libertad, la decisión de de decidir y o sea, para decidir para la libertad, la decisión que es un un privilegio. Mm. O sea, la voluntad en la voluntad estar libre albedrío. Sí. O sea, la esa posibilidad de elegir, de elegir. Y Jesús nos dice que él creó una voluntad libre. Sí, libre totalmente era. Ah, decía que es la voluntad del propio querer. Esa sería, digo, la voluntad sería orientar el propio querer. Pues bueno, a ver, vamos a La voluntad tiene varias funciones. La primera y la más importante, por decirlo así, es el motor de todas las acciones del ser. Si la voluntad no se mueve, la voluntad no hace, no emite un estímulo para que el ser mueva, el ser nada. Ustedes están sentados, ¿qué necesitarían para pararse? que su voluntad les diga, "Párate. Ya permanecen sentados." ¿Por qué? Porque su voluntad les dice, "Estate sentado." O sea, y eso es para todo. Por lo tanto, la voluntad es el motor. Pero al bueno, esta este motor y esta voluntad tiene las mismas acciones que las que tiene la voluntad de Dios. La voluntad de Dios es la que lo mueve a él para hacer todo lo que él hace. ¿Qué hace Dios? Amar. Si la voluntad no lo mueve, el amor de Dios no ama. Si la voluntad lo mueve, entonces el amor de Dios lo mueve. ¿En dónde está la potencia de Dios? En el Padre. El Padre es el creador. Sí. O sea, el Padre es de donde sale todo lo que él puede hacer. Pero si la voluntad es la que lo mueve, entonces la voluntad indica potencia, indica todo lo que Dios hace, indica movimiento, indica todo. Ahora, la vida de Dios, ¿dónde estará centrada? En su voluntad. Y ahora el hombre tiene una voluntad humana. ¿Para qué la tendrá? nada más para sentarse. Me voy a sentar. Digo, nada más para para hacer actos o para qué nos habrá dado la voluntad. Para unirse con la voluntad divina, para unirse con el Padre. O sea, la voluntad es el punto de unión del Padre con el ser humano. La segunda potencia es la inteligencia. Y la segunda persona de la trinidad, del verbo eterno, es gracias. Es la sabiduría divina. Por lo tanto, esta sabiduría divina se comunica con la inteligencia del hombre, comunicándole todos los rasgos y todos los dones y atributos de la inteligencia. ¿Qué es lo que nosotros conocemos como Gracias como la como la sabiduría infusa, la ciencia infusa, si han oído eso, verdad? Que es uno de los dones que se perdió con la desobediencia de de Adán. Entonces, en la inteligencia le comunica al ser el la posibilidad de unirse a la a esta ciencia infusa de Dios. Segunda persona. La tercera persona es el amor, el Espíritu Santo. Y este Espíritu Santo se comunica con el ser humano a través de la memoria. ¿Por qué de la memoria? Porque a través del recuerdo, o sea, el Espíritu Santo le da la información de todo lo que Dios ha hecho para que el hombre recordándolo pueda llegar a amar a Dios. Por lo tanto, tenemos una unión de cada una de las personas divinas con cada una de las potencias del alma. Y esa era la finalidad. Porque si esto se lleva a cabo, ¿qué es lo que va a a suceder? Que la vida divina se comunica a la persona. Nuestra nuestra doctrina, nuestro catecismo de la Iglesia Católica nos dice que Dios quiere participarle al hombre su naturaleza, quiere participarle su vida. quiere participarle sus atributos, quiere participarle sus obras, o sea, quiere unificar la vida de Dios con la vida de la criatura. Esa es la finalidad para que Dios pueda vivir en nosotros, nosotros vivir en él, en esa unidad, igual que quién. A qué les a qué les qué les sugiere esto? ¿Quién tiene esa unidad? Jesús, Jesús, hombre, Dios verdadero. Hombre verdadero, Dios verdadero. Sí. Entonces, nosotros deberíamos de ser iguales que Jesús. Y eso nos lo dicen también de esta manera, que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios en su hijo Jesucristo. O sea, esto es para ir teniendo una idea clara de cuál es la finalidad de cada uno de nosotros. Ah, no recuerdo si es 260 521, no, ahorita se las digo. Sí, gracias. Entonces, con esto tenemos ya una leve idea de lo que el ser humano, cada uno de ustedes debería de ser, no lo que somos, porque pensamos que lo que somos es lo máximo. Todos estamos muy contentos con lo que somos. Todos pensamos que lo que hacemos es lo que nos vuelve realmente agradables a Dios con nuestra forma de actuar, con nuestra forma de dirigirnos a él, con nuestra participación en todo lo que él nos ha dejado, los sacramentos, la gracia en las virtudes, en fin, todo esto es real, todo esto es maravilloso y dejado por él. Pero hay algo más. Todos hemos pensado que llegar a ser hijos de Dios es el punto culminante. Bueno, el evangelista San Juan en el prólogo de su evangelio nos dice que por medio de todo lo que Jesús vino a hacer a este mundo, nos dio la posibilidad de llegar a ser hijos de Dios. Y ahí es en donde hemos estado centrados. Sin embargo, en su primera carta, si se toman la molestia de leerla, en el capítulo 3 dice, "Ya somos hijos de Dios, pero lo que debemos ser no lo conocemos. Sin embargo, cuando él se manifieste, refiriéndose a Jesús, sabremos lo que debemos ser, porque lo veremos tal cual es. Tal cual es. O sea, ahí nos pone de manifiesto esta parte en donde cuando tengamos el conocimiento completo de Jesús, entonces es cuando sabremos lo que debemos ser. Nosotros ahorita en este momento vemos a Jesús como un ser excepcional, un ser divino que tiene todas las características que que le hemos atribuido, pero no llegamos al fondo de esa unión, de esa unidad que tiene con el Padre. Cuando Jesús hablaba y decía, "¿Ustedes creen que yo he venido a hacer mis obras?" se equivocan. Es mi Padre que mora en mí, quien hace sus obras en mí. O sea, todas estas pequeñas frases, pequeñas cositas que Jesús nos dice cuando nos invita a la santidad, ¿se acuerdan? Sean santos o perfectos, como se dice ahora. Pero santos, ¿como quién? Dice, "Sean santos como mi Padre Celestial es santo." No es porque, sino es cómo sean santos como mi Padre celestial es santo. Nos está invitando a una santidad totalmente inalcanzable para el hombre. O sea, no podríamos tener una posibilidad de tener una santidad divina. En la última cena también, o sea, cuando él dijo aquello de todavía tengo mucho que decirles, cuando habla de que el Espíritu de verdad, o sea, el Espíritu Santo, nos irá revelando poco a poco todo lo que él no pudo decir en aquel tiempo, dice, "Él los conducirá hasta la verdad plena." ¿Qué quiere decir eso? ¿Qué es la verdad plena? Yo soy el camino, la verdad y la vida. Yo soy del camino, la verdad y la vida. Son otras palabras que Jesús está en donde muestra lo que él es su verdadera naturaleza. Coincide perfectamente con lo que dijo San Juan, que lo acabamos de ver. O sea, cuando él se devele, cuando él lo veamos tal cual es, vamos a saber quiénes debemos ser nosotros. Bueno, 260 de la economía divina en la unidad, la naturaleza también. Sí. Bueno, a ver. Es 260, son varios. 260, 460, 521, el 52, el 51. Pero bueno, más o menos esos son los más importantes. El que tengo aquí ahorita es el 260, donde dice, "Explica que el propósito final de la economía divina es que las criaturas entren unidad perfecta de la santísima trinidad." Sí, eso es bueno. Ese se refiere a lo que hablábamos de cada persona de la de la trinidad comunicándose a una de las potencias del alma. Y también dice, como propósito último en el mismo, la meta de la obra de Dios es que todos entren en comunión plena con la santísima trinidad. Y dice, "La realidad presente, los creyentes están llamados a ser morada de la Trinidad desde este momento a través de la fe y la práctica de la palabra de Dios." Es lo que nos va diciendo el catecismo. Será el otro. Vamos a a ir viendo los los artículos del catecismo, artículos muy curiosos. El 704 nos dice, "En cuanto al hombre es con sus propias manos, es decir, con el el Hijo y el Espíritu Santo, como Dios lo hizo. Y él dibujó sobre la carne moldeada su propia forma, de modo que incluso lo que fuera visible llevase la forma divina. O sea, que lo que se ve en nosotros, que es nuestra naturaleza, también debe ser divino. ¿Por qué? Yo no le veo nada de de divino a ustedes. Mandé. Ale. Ah. Perdón, no, yo pienso que sí, porque si estamos creados por Dios, así como usted, pues somos divinos que Sí, pero también los elefantes son creados por Dios y no tienen forma divina. Gracias. [risas] Pero está bien. O sea, recuerden, fuimos a imagen y semejanza de Dios en su hijo Jesucristo. O sea, tenemos la forma, la imagen del hijo de Dios humano Jesucristo. 704. En el 51 dice, "Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad." Cosa curiosa, ya nos habla de su voluntad, de ese gran misterio de su voluntad. dice, "Mediante el cual los hombres por medio de Cristo, verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina. En el 257 dice, "Dios es eterna beatitud, vida inmortal. tal luz sino caso. Dios es amor, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios quiere comunicar libremente la gloria de su vida bienaventurada. Tal es el designio benevolente que concibió antes de la creación del mundo en su hijo amado, predestinándonos a la adopción filial en él, es decir, a reproducir la imagen de su hijo. Para eso nos creó Dios, para hacer a reproducir la imagen de su hijo. ¿De qué hijo? del Verbo eterno encarnado. del Verbo eterno encarnado. No nos refiramos nada más a la imagen de Jesús, porque entonces lo vemos como hombre, hombre Dios, sí, pero vamos a ir al fondo como imagen del verbo encarnado. Sí, Jesucristo. Entonces, estamos predestinados a reproducir la imagen de su hijo gracias al espíritu de adopción filial. el 260 que ya nos comunicaba Marta en el 295 dice, "El mundo, creemos que Dios creó el mundo según su sabiduría. Este no es producto de una necesidad cualquiera, de un destino ciego o del azar. Creemos que procede de la voluntad libre de Dios, que ha querido hacer participar a las criaturas de su ser, de su sabiduría y de su bondad, de su ser, de su sabiduría y de su bondad. En el 381, el hombre es predestinado a reproducir la imagen del hijo de Dios hecho hombre, imagen de Dios invisible. El 460 dice, "El verbo se encarnó para hacernos partícipes de la naturaleza divina." Y luego trae dos citas de una de San Atanasio y otra de Santo Tomás de Aquino. La de San Atanasio dice, "El hijo unigénito de Dios queriendo hacernos partícipes de su divinidad." Ojo con esto. El hijo unigénito de Dios, Verbo eterno, segunda persona de la Trinidad, queriendo hacernos partícipes de su divinidad, asumió nuestra naturaleza para que, habiéndose hecho hombre, hiciera dioses a los hombres. Me encanta ese wow, porque siempre digo que estas esta revelación y esta doctrina que tenemos, porque esto es catecismo de la Iglesia Católica, es el enseñar el lenguaje perruno. Todos dicen, "Wow, ya aprendieron a ladrar. En el 521 dice, "Todo lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo en él y que él lo viva en nosotros. Estamos llamados a no ser más que una sola cosa con él. Estamos llamados a no ser más que una sola cosa con él. nos hace comulgar en cuanto miembros de su cuerpo, en lo que él vivió en su carne por nosotros y como modelo nuestro. ¿Qué es comulgar? Unión es es estar en unión con él, tomarlo en la misma en la misma voluntad de él, ¿no? Tomarlo, hacerlo parte de nosotros. En en la en el en el alimento es muy fácil entender que nuestro organismo degrada el alimento en sustancias útiles y lo asimila nuestro cuerpo. En la Eucaristía, en cuanto se se deshace la especie, la vida real de Jesús se queda en nosotros durante un tiempo, se asimila nuestro cuerpo. Sí, aquí nos está diciendo lo mismo. Dice, "Estamos llamados a no ser más que una sola cosa con él. Nos hace comulgar en cuanto miembros de su cuerpo en lo que él vivió en su carne por nosotros y como modelo nuestro. Debemos, debemos, es un deber, debemos continuar y cumplir en nosotros los estados y misterios de Jesús y pedirle que los realice y lleve a plenitud en nosotros y en toda su iglesia. en el catecismo. Ah, perdón, 521. Yo dije 521. Gracias. Gracias. En el 541. Bueno, ya son muchos, ¿no? Ya. O sea, creo que queda claro lo que estamos diciendo, que Dios quiere una unión total de su vida con la vida del ser humano para que él pudiendo repetir su vida en nosotros pueda formar su reino en la tierra. Cuando Jesús está hablando en alguna de las ocasiones, dice, "El reino de Dios está en dónde, entre ustedes." ¿Quién estaba entre ellos? Jesús. O sea, el reino de Dios es Jesús. El reino de Dios estaba entre ellos. Estoy hablando de Jesús, mujercita. Y ahora yo le diría para rebatir, porque eso no me gustó. Y no me gustó porque usted dice somos, no somos. Podemos llegar a ser, sí, pero en la actualidad no somos reino de Dios. ¿Qué nos hace falta? con la Trinidad. Nos hace falta esa unión con la Trinidad, que es la voluntad de Dios con nuestra voluntad en la inteligencia de Dios con nuestra inteligencia y el amor de Dios tenerlo en plenitud por el recuerdo de todo lo que él hizo. Eso es lo que debemos hacer. Esa es la finalidad que Dios quiere. Esa es el establecimiento del reino de Dios. en la tierra. Bueno, si ya tengo esto entendido, espero que sí, o si no entendido, cuando menos creído, porque si no lo creen, están desmintiendo nuestra doctrina de la Iglesia de la Iglesia Católica. No creo que quieran hacerlo, ¿verdad? Entonces, con esto debemos ya ir en poco a poco adentrándonos en algo que es el motivo de esta reunión, que es la Inmaculada Concepción. ¿Qué características debería tener esa persona, esa mujer en la cual el hijo de Dios se iba a hacer hombre? Necesitaba la participación. Alejandra. Bueno, algunas de las características es que tenía que ser santa, perfecta, entregada totalmente a la santísima trinidad, cumpliendo su voluntad obediente, humilde, sencilla. Uy, son muchísimas, no acabaríamos todo el día. Bueno, váyanalas apuntando y nos manda un mail con todas, por favor. O sea, una persona que tuviera todas las características que Dios había pensado para el ser humano para que así pudiera ser la madre de su hijo, porque su hijo iba a tener dos puntos que son específicos. Primero necesitaba de una fecundidad humana para poder ser madre del hombre. Y esa fecundidad humana la toman de María, de su de su ser, pero al mismo tiempo necesitaba de una fecundidad divina para poder ser madre de Dios. Y esa fecundidad divina se la comunica el Padre a través de esa unidad de voluntad. Entonces, todo lo que el Padre tiene se lo comunica a través de la voluntad. Todo lo que el Hijo tiene de sabiduría se lo comunica a través de la inteligencia y todo el amor de Dios se comunica a través de la memoria. O sea, ahora es una unidad perfecta con la santísima trinidad. Es una participación de la vida divina. Es un hombre Dios. Cuando decimos hombre es genérico, ¿eh? No, no, no. Aquí no se van a usar hombre, mujer, es hombre porque así lo usa Dios y el hombre es genérico. Entonces esta parte es para empezar a entender quién es la Virgen. La Virgen no solo tiene dones, no solo es la llena de gracia, no solo es inmaculada, porque todo eso, todos los dones, su inmaculadez, todas las gracias, todo lo que María es, se debe a que permaneció unida a la santísima Trinidad a través de esos dones, a través de esa comunicación con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo. Ella dijo, "Sí, nunca hizo un acto sin la unión con la Trinidad jamás." Que se fue la desobediencia de Adán. ¿Se acuerdan cuál fue la la prueba de Adán? del árbol del ah, perdón, no comer del árbol de la vida que está en medio del paraíso, porque Eva pues le insistió a Adán que comiera la manzana. Bueno, no comer del árbol, del conocimiento del bien y del mal. Del bien y del mal. Exacto. Perdón. Y yo le preguntaría, porque por ahí iba algo de lo que dijo, "Eva comió de ese árbol." ¿Cómo? Eva comió de ese árbol. Los dos, pero primero le llevó a Adán. Así ella no comió. Sí, sí. Sí, sí. También comió. No, también comió. y comió primero como de costumbre, ¿no? Con el conque de que voy a probar. O sea, la prueba de de Adán era, "No comerás del fruto de ese árbol." ¿De qué árbol? Conocimiento del bien y del mal. Yo pregunto, ¿el mal existe? No existía. El mal existe. No existía ahí. El mal es Satan. No existe. El mal no existe. No es claro que el mal no existe. No es un ente. No. El mal es la consecuencia de un acto de la de la persona o del ser. Por lo tanto, no existe como tal. No, no es algo que digan, "Uy, ahí viene el mal." No, ¿qué existe? El maligno. El maligno existe, sí. El mal lo crea el hombre con sus actos, oponiéndose a la voluntad de Dios. Por lo tanto, el el árbol del conocimiento del bien y del mal, ¿qué nos estará diciendo? Vamos a conocer el mal a través del fruto. ¿Qué querrá decir las consecuencias? A ver, un a ver, Alejandra, no, realmente Alejandra está lenta. O sea, pienso que lo que eh el lo que con bueno, es la experiencia del mal es lo que eh tenemos, ¿no? mal, así como mal, no es la experiencia del mal, sino es el desobedecer, el ir en contra de la voluntad de Dios para crear el mal en la criatura, hacer lo contrario de lo que se debe hacer. Y eso nos deja una consecuencia. Claro. Y es un esa es nuestra, digamos, es la tragedia humana, ¿no? Es la ¿Qué? Tragedia humana. experimentar eso, ¿no? Mm. Pero no, o sea, estamos calmada, calma, por favor, apáguenla tantito. O sea, est No, ya quedó apagada. Diga, no estoy diciendo que Satanás lo confundió a Eva porque le dijo, "Es que él no quiere que seas Dios como él." Y ellos, ellos ya eran dioses porque estaban unidos a la voluntad divina. Sí, por eso, o sea, sí la confundió. Lo que yo me refiero es, ¿qué querrá decir ese conocimiento del bien y del mal? Bueno, el conocimiento del bien es hacer un acto acorde a la voluntad de Dios. Exactamente. Hacer el mal es separarse de Dios. Entonces, ¿qué árbol sería? ¿Una manzana? No. ¿Una pera? Una papaya. No, esa no es árbol. O sí es árbol. Sí es árbol. Bueno, ¿qué sería? Es la voluntad del hombre. La voluntad del hombre unida a la voluntad divina. Porque gracias a esa unidad que ya hemos hablado, el hombre iba a actuar, a hacer sus actos junto con Dios, sus actos unido él con Dios. Por lo tanto, ese acto hecho por el hombre ya no era un acto humano nada más, sino era un acto humano divino, igual que los actos de Jesús. Por eso es el conocimiento del mal. Entonces, si yo entiendo esto, debo entender que ese árbol era la voluntad del hombre y se lo dan nada más a Adán. Porque Jesús nos dice que cuando Dios quiere hacer un bien que va a ser para toda la familia humana, primero lo trata con uno. Así es. Y cuando ese uno le corresponde, cuando ese uno le paga en amor, en gloria, en en alabanza a nombre de toda la familia humana, entonces decide ponerlo ya a disposición de todos. Por lo tanto, ese ese conocimiento, ese acto de conocimiento de voluntad humana sin la unión con la voluntad divina es el fruto de ese árbol. Y eso es lo que Adán hizo, lo perdió. Ahora, María en ese momento de la creación de su alma, nos dice Jesús, es cuando Dios le presenta ante ella todo lo que Dios había pensado y le presenta también todo el mal que el hombre ha realizado. Y María dijo, "No quiero nada con mi voluntad. Tengo horror de ella y por eso calmada que la próxima vez le das el micrófono, pero en la cabeza. [risas] Perdón, es broma. Eh, no. Entonces, ese es el punto principal. María dijo, "Sí." Y en ese instante es la prueba e de toda su vida. No es como nosotros que llevamos una prueba continua durante nuestra vida. Ella la pasó en un solo instante, por lo tanto, nunca hizo un acto de voluntad humana. ¿Qué fue lo que le pasó? que se le concedieron ya en propiedad todos los dones. María es la reina, María es la madre y María es todo desde ese instante. Digo, aquí es cuando entendemos que María es la nueva Eva. Si lo quiere poner así. Sí. Y entendemos porque Jesús es el nuevo Adán. Sí. O sea, es una nueva creación. Podríamos decir que la creación anterior, o sea, todo el Antiguo Testamento, todos los que han vivido desde Adán pecador hasta el momento anterior a la muerte de Jesús, era una generación que estaba muerta a la gracia. Por eso es que ninguno había podido entrar al cielo de Jesús en adelante, Jesús es el que vuelve otra vez a poner las cosas como Dios quería y es una nueva creación. Sí. Ahora, para ya con este preámbulo, vamos a empezar a ver los escritos. de de Luisa Picarreta, o sea, donde Jesús le narra parte de de su de esa creación que hizo en María para ir siguiendo e ir viendo lo que se logró con su Inmaculada Concepción. Pero ya sabemos lo que quiere decir Inmaculada Concepción, ¿verdad? Bueno, para los que tengan el libro, en el libro 25, la lectura 12 nos dice lo siguiente. Dice, "La divina voluntad tuvo el principio de su vida en la niña celestial. Por lo tanto, el principio de todos los bienes en todas las criaturas. palabras curiosas, ¿no? O sea, el principio de la vida de la divina voluntad es en María. ¿Qué tendrá principio la vida divina? No, la vida divina es eterna, pero el principio en el hombre, en el ser humano, empezó ya, en definitiva, en María, ¿de acuerdo? Había empezado en Adán. Pero Adán no la quiso. Adán la la quita de él. Por lo tanto, la vida divina es como si hubiera muerto para el ser humano. Y ahora viene este renacimiento de la vida divina, de la divina voluntad en María. Entonces tuvo el principio de su vida en la niña celestial. Por lo tanto, el principio de todos los bienes en todas las criaturas. No hay bien que en mi divina voluntad no comience, descienda y ascienda a su fuente. ¿Qué nos está diciendo? Si la voluntad de Dios es el motor de Dios y Dios ha creado todos los bienes del universo, todos los bienes por medio de los cuales nosotros vivimos, ha creado el alimento, ha creado el agua, ha creado el aire, ha creado las materias primas con las que está elaborada su ropa, ha creado todo, todo lo ha creado él, que son bienes Por lo tanto, es el principio de todos los bienes de toda la familia humana. ¿A quién se lo debemos? A María, porque ahí inició el la vida de la divina voluntad en ella. Dice, "Entonces esta celestial niña, habiendo comenzado su su vida en el fiat divino, o sea, en la divina voluntad, desde su inmaculada concepción y siendo ella de la estirpe humana, con mi voluntad adquirió la vida divina y con su humanidad poseía el origen humano. Entonces tuvo la potencia de unir lo divino y lo humano y dio a Dios lo que el humano no le había dado y negado, cuál era su voluntad, y dio a los hombres el derecho de poder ascender a los brazos de su creador. Con la potencia de nuestra voluntad que tenía en su poder, ataba a Dios y a los hombres. Así que toda la creación, cielo y tierra y hasta el infierno, sintieron en la Inmaculada Concepción de esta Virgen niña, recién nacida apenas en el seno de su mamá, la fuerza del orden que ella ponía en toda la creación. Con mi voluntad se hermanaba con todos, se abrazaba con todos, amaba todo y a todos. Y todos la suspiraban, la amaban y se sentían honrados de adorar en esta privilegiada criatura a la divina voluntad. Ojo con eso. Esto último es muy importante. Dice, "Se hermanaba con toda la familia humana." Sí, dice con todos se abrazaba, amaba todo y a todos y todos la suspiraban, la amaban y se sentían honrados de adorar en esta privilegiada criatura a la divina voluntad. No a la persona de María, a la divina voluntad, que es la que hizo posible que María fuera lo que es. Entonces, debemos ir enfocando esto de que la causa de todo lo que María logra en su vida es la divina voluntad obrante en ella. No es la persona, es la parte divina que está actuando en la persona. Dice, "¿Cómo no debía festejar toda la creación?" Pues hasta entonces el hombre había sido el desorden entre todas las cosas creadas. Ninguno había tenido el coraje, el heroísmo de decir a su creador, "No quiero conocer mi voluntad, te la entrego en don. Quiero por vida solamente a tu voluntad." En cambio, esta Virgen Santa donó su voluntad para vivir de la divina y por eso toda la creación sintió la felicidad del orden que por su medio le venía restituida. E hicieron competencia el cielo, el sol, el mar y todos para honrar a aquella que poseyendo mi voluntad daba el beso del orden a todas las cosas creadas, y mi querer divino le ponía en la mano el cetro de reina divina y la señía y le señía la frente con la corona de mando constituyendo yéndola emperatriz de todo el universo. Dice, "Hoy es la fiesta de la Inmaculada Concepción." O sea, esta este dictado se lo da en diciembre 8 de 1928. O sea, por eso es que dice esto así, ¿no? Entonces, hoy es la fiesta de la Inmaculada Concepción. Mares de amor, de belleza, de potencia y de felicidad desbordan de la divinidad sobre de esta celestial criatura. Y lo que impide que las criaturas puedan entrar en estos mares es la voluntad humana. Nosotros lo que hacemos una vez permanece con el acto continuado de hacerse siempre, sin cesar jamás. ¿Qué dijo? Lo que hacemos lo hacemos siempre. Siempre. ¿Qué está diciendo? que esto que hizo en María lo debe hacer o lo quiere hacer en cada uno de nosotros. ¿Les gustaría? Se ve el entusiasmo, el ánimo de decir, "Sí, sí, quiero." Sí, sí, sí. Vaya. Bueno, se empieza a ver la, ¿cómo decían en el pueblo? La enjundia del bueno. En la divinidad es naturaleza el dar sin que jamás termine el acto, sin que jamás termine el acto. Cuando Dios hace un acto, es un acto que queda continuamente en haciéndose. Yo sé que esto no lo entendemos, pero se los tengo que decir. O sea, en Dios todo es presente. No hay pasado ni hay futuro. En Dios todo está en el momento actual, está haciéndose, llevándose a cabo. La creación se está llevando a cabo en este momento. La redención se está llevando a cabo en este momento. Todo lo que él hace está en este momento. Y dentro de 1000 años podrán decir, "La creación está en este momento." Y ahí es cuando decimos, "Ay, pues de qué hablan." O sea, no está en nuestra potencia, en nuestra capacidad entender estas cosas, pero Dios es un eterno presente. No hay pasado, no hay futuro. Entonces, lo que Dios hizo en María es lo mismo que hizo en Adán. O sea, se repite el acto. Ahora, lo que hizo en María, Adán le dijo, "No." María le dice, "Sí." Lo que hizo María ahora se puede repetir en cada uno de nosotros. Sí, con excepciones. No vamos a ser madres de Dios. Bueno, para las mujeres, no sé si a alguien le algún hombre le hubiera gustado ser madre. A usted le veo cara como de que sí quisiera, perdón. Entonces, en la divinidad es naturaleza el dar sin que jamás termine el acto. Así que estos mares se están desbordando aún y la reina madre espera a sus hijas para hacerlas vivir en estos mares, para convertirlas en tantas pequeñas reinas. Pero le está prohibida la entrada a la voluntad humana. Le está prohibida la entrada a la voluntad humana. ¿Por qué se imaginan el cielo? O sea, ya cuando lleguemos allá, que cada uno tuviera su propia voluntad, ¿qué sería el cielo? lo que es la tierra. Yo lo quiero amarillo. No, hombre, estás loco. Yo quiero azul. No, no, no. Azul y amarillo. Mejor los combinamos y a ver qué sale. O sea, nunca estamos de acuerdo. Y lo decimos con un orgullo, es que cada cabeza es un mundo. Si lo han oído, sí, lo han dicho. Sí. ¿Estamos seguros de eso? Sí. Pero eso es el desorden y el caos. El verdadero orden, la verdadera felicidad, la verdadera alegría y y bienestar es una sola voluntad. Si no fuera así, entonces la trinidad sería el modelo del caos. ¿Quién domina a quién? ¿Quién domina a quién allá en la Trinidad? El Padre se impone sobre el Espíritu Santo y le dice, "Ahora te toca hacer esto." Es la misma voluntad. Lo que quiere uno lo quieren los tres. Lo que hace uno, lo hacen los tres. O sea, no hay diferencia. Por lo tanto, todo es armonía, todo es belleza, todo va en paz. Ese es el cielo. Por eso es que al cielo no entra voluntad humana. Queremos tener esta esta gracia. Queremos tener todos estos mares que María nos está ofreciendo, que son sus mismos mares, que son sus mismos dones, que son sus mismos atributos. O sea, debemos tener, bueno, pues tenemos que tener esa unión que María tuvo. Tenemos que unir nuestra voluntad a la voluntad divina, nuestra inteligencia a la inteligencia divina y nuestra memoria al amor divino. Esto es lo que debemos hacer para poder entrar en consonancia con ellos y entonces tener esta parte tan preciada que es participar de todo lo que la Dios le participó a María. Dice así que estos mares se están desbordando aún y la reina madre espera a sus hijas para hacerles vivir en estos mares, para convertirlas en tantas pequeñas reinas. Pero le está prohibida la entrada a la voluntad humana. nos van a a unir a la voluntad divina para entrar al cielo. Sí. ¿Cuándo lo cuándo vamos a unirnos? Cuando ya no existamos. voluntad de Dios. Por eso cuando renunciemos a nuestra voluntad para aceptar completamente la voluntad de Dios. Bueno, a ver. Ali. Ay. Bueno, yo digo que eso pasaría ya que nos vamos al cielo con cuando ya no es no vamos a existir aquí, ya estamos muertos solamente. Bueno, la voluntad humana nos la nos la van a quitar y nuestra vida humana nos la van a quitar. Sí. ¿En dónde? En el purgatorio, si queremos permanecer con nuestra vida humana, la vamos a ir a gozar en dónde? En el en el infierno. Ay, no. Si nosotros permanecemos con nuestra vida humana, Ajá. y nos morimos con nuestra vida humana y no aceptamos que nos quiten nuestra vida humana, se va a ir a gozar de su vida humana en el infierno. Así que viva la libertad, sea libre. No diga que no se deje juzgar. No, no, pero eso no no me gustó así. No me gustó, pues no. ¿Cómo podemos entonces hacer? Necesitamos ser santos. Espérenme. Lo que lo que yo quiero que entendamos es que la vida humana no entra al cielo. Entonces, ¿queremos salvarnos? Sí. Qué bueno. Nos vamos a salvar. Sí. ¿Vamos a tener vida divina? Sí. Pero nos van a quitar la humana en el purgatorio. El purgatorio no es un castigo, no es castigarnos. El el purgatorio es purificarnos, es purgatorio. Sí. ¿Saben lo que es una purga? Sacar lo que no sirve, sacar lo malo. Eso es lo que van a hacer y nos van a poner la vida divina, pero ahí sin mérito. Sin mérito. Esa es la forma que ha habido hasta ahora. Pero ahora Jesús nos ya es el tiempo en que él quiere que esto se haga en vida aquí. ¿De qué manera? Entrando en esta unión, en esta unidad con su voluntad y entrando en esa armonía de voluntad divina con voluntad humana, dándole todos los derechos a la voluntad divina de nuestra vida. Dice, "Por eso, hija mía, puedes entrar cuando quieras en los mares de tu mamá." Quieren entrar en esos mares de de belleza, esos mares de felicidad, esos mares de dones, esos mares de vida divina, cuando quieran. Pero hay un precio, ya ven que todo es hay que pagar, pero aquí el precio sí lo tenemos a la mano, que es el precio de nuestra voluntad. Sí, quisiera leer un algo que nos dice la reina del cielo en el libro de la reina del cielo, en el reino de la divina voluntad. que es lo que nos habla María y no a a Luisa y nos dejó como pues para que todos entremos en la divina voluntad y nos lleva de la mano para entrar a la divina voluntad. Dice, "Hija mía, el vivir de voluntad divina debería ser el deseo, el suspiro y casi la pasión de todos. Tanta es la belleza que se conquista y el bien que se siente. Todo lo contrario. La voluntad humana. Ella tiene la virtud de amargar a la pobre criatura, la oprime, forma la noche, camina a tias, va siempre trompezando en el bien y muchas veces pierde la memoria del poco bien que ha hecho. Ahora, hija mía, yo partí de la casa paterna con ánimo y desapego, porque yo miré solo el querer divino, en el cual tenía fijo mi corazón, y esto me bastó para todo. Pero mientras caminaba para ir al templo, vi toda la creación y hubo maravilla, hubo maravilla. Sentí el latido de la divina voluntad en el sol, en el viento, en las estrellas, en el cielo. Bajo mis pasos la sentí palpitante. Y el fía divina que reinaba en mí ordenó a toda la creación que como velo lo escondía, que todos se inclinaran y me hicieran honor de reina. Y todos se inclinaron dándome signos. de sujeción hasta la pequeña florecita del campo. Bueno, ya con eso sí nada más este quería decir esto porque exactamente es lo que nos pide el Señor, esa renuncia a hacer actos en voluntad humana y unir estas miserias a unidas a la voluntad divina, hacer actos divinos. Exactamente eso, esoñan este libro, eso es lo que estamos tratando de llevar poco a poco. Entonces, está correcto. Sí. Seguimos con nuestra lectura. Eh, una preguntita. Eh, solo, o sea, yo tengo un problema, o sea, cómo renunciar a mi voluntad, ese es un problema porque mi voluntad siempre me persigue. Pues siempre la persigue. Hay que llamar a la policía. Pues sí. [risas] Mire, el llegar a a en primera, no es renunciar, no es quitarme mi voluntad, sino mi voluntad actúa y pone en mis actos los atributos míos personales. O sea, nuestro carácter, nuestro temperamento, nuestras reacciones van unidas al acto de la voluntad. Eso es lo que se llama vida humana. Entonces, de lo que se trata es de renunciar a esos atributos, a esos dones, a esas virtudes, a esos vicios que tenemos para no ponerlos en del acto. Entonces, la voluntad humana va a seguir actuando, es la que nos va a dar el movimiento para actuar. Y la divina voluntad unida a la voluntad humana enriquece el acto de la voluntad humana con los atributos divinos. Entonces, esto no es no es sencillo lograrlo. Bueno, es imposible lograrlo con nuestra voluntad. Esto es un don, un regalo que Dios quiere darle. Para que usted pueda acceder a ese regalo, necesita llenarse de Jesús, que es a lo que íbamos a ir después, pero de una vez lo decimos. ¿De qué manera me puedo llenar de esta voluntad divina? Y nos dice Jesús que necesitamos estar rodeados totalmente de la fe. O sea, dice, como la barca, una barca está rodeada por las aguas del mar, así quiero que la fe te inunde por todas partes. Y como la fe soy yo, como la fe soy yo, entonces yo, que todo puedo, que todo, que todo tengo, sin que tú pongas, sin que tú hagas, sin que tú pienses en el cómo, yo te voy a dar estos dones y el don mayor es la renuncia total. Así que no se preocupe por cómo hacerlo. Preocúpese por llenarse de Jesús. Y ese llenarse de Jesús es el conocimiento que podemos adquirir de él. ¿De acuerdo? Yo quería preguntar e si bien el sentido de lo que afirma es el la unión del hombre, de la persona con Dios, a la afirmación de que e hay que entrar al cielo sin voluntad humana. Eh, habría que corregir tal vez porque en 1326 el maestro Edard habló de la unión del alma con Dios a través de la anulación o desapropiación de la voluntad humana. Y si bien su intención era muy clara, para el ser humano solo alcanza su plena realización espiritual cuando renuncia al ego, a sus deseos propios y a la búsqueda de beneficios personales. Esa renuncia no es una destrucción del ser humano, sino una transformación interior. El alma se vacía de sí misma, del des y llega al desapego, pero no deja de ser. No tener voluntad humana sería dejar de ser. Al dejar de querer lo propio, lo que busca el ego, la voluntad humana se unifica con la voluntad divina. Y en este punto ya no hay dos voluntades enfrentadas, sino una sola operación interior, que es Dios obrando en el alma. La pregunta sería, ¿es desaparición o unión? Se trata de una de un estado de identidad espiritual donde la persona ya no vive una búsqueda de su propia voluntad, sino la unión de su voluntad con la voluntad divina. La voluntad humana debe vaciarse y la voluntad divina actúa sin obstáculos. Pero la voluntad humana no desaparece porque es propio del ser humano tener una identidad y la identidad se realiza a través del ejercicio de la voluntad. La voluntad entonces es la unión profunda, perdón, la voluntad humana entonces vive la unión profunda con la voluntad humana. Algunas de las tesis del maestro Edard fueron condenadas porque parecía hablar en algunos momentos de la anulación de la voluntad humana y fueron condenadas en 1326. Él antes de su muerte se arrepintió de algunas de 15 proposiciones consideradas como heréticas, erróneas o sospechosas, y se retractó y quiso morir fiel a la iglesia para hablar no de la anulación de la voluntad humana, sino de la unión de la voluntad humana y conformación plena de la voluntad humana con la voluntad divina. Sí, padre. Aquí el punto lo que lo que acabamos de decir, la voluntad, el alma informa al cuerpo, que es como no lo nos lo ponen. ¿Qué quiere decir eso? prácticamente que el alma identifica al ser humano como tal y la voluntad es la que nos personaliza. Si nosotros perdiéramos nuestra voluntad, ya no seríamos individuos, ya no seríamos personas. Y si renunciamos a nuestra voluntad para que la divina voluntad actúe en nosotros, nosotros nos convertimos en un títere, en un en un muñeco. Y entonces es Dios quien maneja el muñeco y Dios le dice al muñeco, "Te amo." Y luego corre Dios se mete en el muñeco y dice, "Yo también te amo." No, eso no es así. Por eso decíamos que la voluntad humana tiene que renunciar a sus atributos. ¿Cuáles son sus atributos? Lo que Dios nos ha dado para poder vivir o unido con él o separado de él. ¿Qué cosa nos puede unir o nos puede separar de Dios? Las miserias. Si Dios me da las miserias, me las da para que yo pudiera vivir lejos de él diciéndole no a todo. Pero al mismo tiempo, si yo venzo las miserias, elaboro virtudes y entonces me puedo unir a él. Eso quiere que lo quitemos. quiere que quitemos nuestra forma de ser, nuestro temperamento. Una persona que es impulsiva, una persona que es apática, una persona que es muy jocosa, o sea, son características del temperamento humano, pero ahora él nos va a dar su temperamento, que son sus atributos, pero todo manejado desde nuestra voluntad. Al final de cuentas, Jesús dice, "El trabajo de la de mi voluntad, de la voluntad divina, es darle todo lo propio a la voluntad humana." Y el trabajo de la voluntad humana es recibirlo todo y ponerlo en acción. Entonces, no es renunciar a la voluntad. La voluntad queda, pero queda con los atributos divinos. No sé si es sí si se entendió algo contrario, perdón, pero no era. Sí, cuando afirmaba que para entrar en el cielo había que renunciar a la voluntad humana, porque si no renunciamos entramos al infierno. Esa afirmación me hizo recordar al maestro Ed, sí, que tuvo que matizar para eh corregir sus proposiciones porque fueron condenadas, porque parecía decir que estaba e que para entrar al cielo había que anular la voluntad humana y eso no tendría sentido porque si dejamos de ser individuos, nuestra identidad es poder elegir. Y si no tenemos esa e esa esa facultad que nos capacita para elegir eh perdemos algo. Así es. La voluntad humana cuando elige a Dios está correspondiendo. La correspondencia es muy importante. Mm. Así es. Sí. Y qué bueno que lo que lo ponen sobre la mesa, padre, porque quizás se entendió mal, como usted dice, ¿no? Pero no, en ningún momento hemos dicho que que hay que renunciar a la voluntad, ¿no? Alejandra, muchas gracias, doctor. Eh, corríjame, por favor, si estoy mal, porque me confundí un poco con lo que dijo el hermano. Para entrar al cielo definitivamente no debemos de llevar nada humano, ¿cierto? No debemos llevar nuestra nuestra vida humana. ¿Okay? O sea, pero ¿qué se entiende por vida? Que ese es el problema. ¿Qué se entiende por vida? Todo lo que es nuestros actos hechos, todo lo que vamos haciendo a lo largo de nuestra de nuestro caminar. O sea, lo que nuestra alma muestra, lo que es nuestra alma. Nuestra alma se manifiesta, nuestra alma se ve. Sí. El alma se ve, sí, a través de las acciones de la persona. ¿Qué buena alma tiene? ¿Qué mala alma tiene? Eso es lo que necesitamos quitar, lo nuestro. Sí. Nuestras formas de actuar. y poner lo que la divina voluntad contiene para que ahora mi forma de actuar de mi voluntad tenga los atributos divinos nada más. Okay. Eh, bueno, entonces, conforme a lo que usted me acaba de explicar, que lo entiendo perfecto, ahora en cuanto a lo que él dijo de la libertad de elegir o el libre albedrío, el Señor nunca nos lo ha quitado. Él quiere que nuestra voluntad, en nuestra voluntad ejerzamos ese libre albedrío de poder elegirlo a él o elegir lo Sí. Lo otro, ¿no? Entonces, eh, rápido me voy para para esta elección. La última elección que yo puedo hacer sería cuando él me pregunta ya muerta si quiero ir con él y aceptar o no. Sí, pero eso es eso es cuando usted muere y muere con la vida humana, que es lo que ha habido siempre. Pero ahora lo que nos lo que nos propone es adquiere la vida divina aquí. Aquí. Ajá. No en la no en el momento de la muerte, sino aquí, en este momento. Eso es lo que nos está proponiendo. ¿Okay? Así que es esa es la parte que cada uno de nosotros debe decidir si lo hace o no lo hace. Si no lo queremos hacer, podemos seguir con nuestra vida como la tenemos. Y en el momento de la muerte, en ese momento, nos van a decir, ¿quieres conmigo? ¿Sí o no? Si queremos con él, nos van a mandar al purgatorio para decir, "Te tienes que quitar la ropa. Te tienes que quitar la ropa que traes. Es el banquete de bodas. ¿Se acuerdan del banquete de bodas? Sí. El de la señora este Lupita que se casó aquí a la vuelta, ¿no?, ¿verdad? esa parábola que Jesús dijo. O sea, ¿qué es lo interesante de de aquello? Todos los que fueron llamados dijeron, "No, ¿qué hace el qué hace el el padre del novio? Invita a todos los que encuentren. Invita a los que andan, a los paseantes, incluso invita a los porioseros, a todos. Y cuando ya están en en la fiesta, cuando ya están en el banquete, solamente uno no tenía traje de bodas. Y entonces la pregunta es, qué raro, qué individuos tan precavidos, qué indigentes tan precavidos que traían traje de bodas en su morralito. Nunca se han pensado por qué, de dónde sacaron el traje de bodas, se los dieron. O sea, a la hora de entrar les dijeron, "Mira, vas a estar aquí, vas a participar, pero te tienes que arreglar, te tienes que lavar, te tienes que peinarte y ponte este traje." Y a todos les quedó el traje perfecto, o sea, no les quedó ni grande ni chiquito y solamente uno no tenía traje de bodas. llega el papá del novio y le dice, "Oye, ¿cómo te atreves a entrar aquí en esto? ¿Qué le pasó a esa persona? Seguramente pensó, dijo, "Es con la ropa que me siento a gusto. Esto es porque así quiero vestir yo. Los agujeros en el zapato no es malo, es para que se me oría el pie y no me huela." digo, en fin, podemos hacer 1000 conjeturas, pero el punto es que no aceptó el traje que le estaban ofreciendo. Ahora, ¿qué traje sería esto? Vamos a ponerlo ya en nosotros que nos somos los invitados, somos los que van caminando y nos están llamando. Somos los porioseros que están fuera del cielo pidiendo limosnas, porque nos hemos pasado la vida pidiendo limosnas de, "Señor, dame, Señor, ayúdame, Señor." Sí, se entiende. Somos limosneros y en el momento de entrar al cielo vamos a tener traje de bodas. ¿De dónde lo vamos a sacar? De la vida que Jesús vivió por nosotros. Y es un traje que nos va a quedar perfecto. No nos va a quedar ni grande ni chico. Nos va a quedar exactamente como a mi medida. Bueno, eso es lo que pasa allá en el momento de la muerte y en el purgatorio. Y el que no quiere ponerse el traje, el que cree que su vida es muy buena y que Dios lo debe aceptar como es, le va a pasar lo que le pasó al que y fue sin sin un traje. Sáquenlo allí afuera, átenlo, sáquenlo. Ya será el llanto y rechinar de dientes. Traducido en nosotros es el infierno. El purgatorio es el llegar, el lavarse, el peinarse, el rasurarse, el ponerse perfumito y ponerse el traje. Es un total y absoluto despojo de todo lo que llevamos. Esa es la vida que tenemos que renunciar. Sí. Este, sí, mire, este, hace un momento comentaban, comentó que teníamos que llenarnos de Jesús y que tenemos que recibir la divina voluntad de esa manera. Quiero pensar que esa divina voluntad y llenarnos de Jesús es llenarnos del Espíritu Santo. Nos vamos a meter en un problema. es llenar, vamos a decir lo que sí, llenarnos del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es el amor divino, ¿sí? O sea, el ser divino. Llenarnos de Jesús, como lo decíamos al principio, como lo dijo Jesús en la lectura, es llenarnos del conocimiento de él, de quién es, de qué hace, qué quiere, qué nos ofrece. Y a través de eso sabemos que estamos tratando con la trinidad, no es nada más con uno. Donde está uno están los tres. Pero en forma genérica, si Dios es amor, es llenarnos de amor divino. Llenarnos con el amor divino sería con el Espíritu Santo. Sí. Gracias. Entonces, por eso, hija mía, puedes entrar cuando quieras en los mares de tu mamá. Mi divina voluntad te avala y con ella tendrás libre el paso y la entrada. Es más, ella te espera, te quiere con ella y a nosotros y a ella nos volverás doblemente felices por causa de tu felicidad. Nosotros nos sentimos más felices con dar. Y cuando la criatura no toma nuestros bienes, sofoca en nosotros la felicidad que queremos darle. Por eso, no quiero que estés oprimida. Hoy es la fiesta más grande porque la divina voluntad tuvo vida en la reina del cielo. Fue la fiesta de todas las fiestas. Fue el primer beso, el primer abrazo divino que la criatura daba a su creador en virtud de nuestro fiat que la soberana niña poseía. Se puede decir que la iglesia le daba los honores humanos y no los honores divinos, los cuales justamente se merece porque una voluntad divina tuvo vida continua en ella. Y esto era un dolor para mí y para ella, porque ni yo recibía de mi iglesia los honores de una voluntad divina habitante en la reina del cielo, ni ella los honores debidos, por haber dado en ella el lugar para formar la vida del Fiat Supremo. Por eso, hoy con hacer conocer que todo fue en ella el prodigio de mi voluntad y que todas sus otras prerrogativas y privilegios fueron en orden secundario y como consecuencia de los efectos de aquella voluntad divina que la dominaba. Se puede decir que hoy se festeja con con decoro, gloria divina y magnificencia la fiesta de la Inmaculada Concepción, que se puede llamar con más verdad la concepción de la divina voluntad en la soberana del cielo. Creo que esto cierra esta lectura en perfecto. Es el momento en que se debería de festejar a la Divina Voluntad renaciendo en María Inmaculada. El honor y la gloria de la a la divina voluntad por todo lo que ella hizo en María y a María darle las gracias, el honor y la gloria por haber aceptado que la divina voluntad actuara en ella. Buenas tardes. A mí me surge una pregunta, este, por ejemplo, los actos dentro de la divina voluntad, pues son eh pienso que cosas cotidianas, llevar a cabo eh situaciones de actividades, pero me surge la pregunta si los actos dentro de la divina voluntad están relacionados con nuestras faltas, con nuestros pecados. Estos estarían dentro de, digamos, no cumplir nuestro los mandamientos de la iglesia, ¿estaríamos dentro de la divina voluntad? Cumplirlos, sí, no cumplirlos, no. No existen pecados divinos. No. Eh, a lo que yo me refiero es a que eh eso es lo que tenemos que hacer para estar dentro de la divina voluntad y las actividades cotidianas. Pues inclusive también este pensar que lo vamos a hacer dentro de la divina voluntad. Así es. Mire, es muy sencillo. Jesús le dice a Luisa, cuando ya le ha dado todas las indicaciones que la ha llevado poco a poco para que vaya entendiendo, le dice, "Ahora hemos llegado al punto culminante. Tienes que destruir tu yo." Sí, hay que destruir el yo. ¿Qué quiere decir eso? El yo hago, el yo digo, el yo pienso, el yo planeo, el yo quiero, el yo. Siempre en todas nuestras acciones está el yo. Yo trabajo, ¿para qué trabajo? para que yo pueda tener más cosas, que pueda tener más comodidad, para que mi familia mía tenga más cosas también, que viva con en mejores condiciones, en fin, siempre está el yo. Vivir en la divina voluntad es destruir el yo. ¿Qué quiere decir eso? que ahora vamos a trabajar en lo mismo, pero para darle la oportunidad a la divina voluntad de hacer su vida en esas en esas obras. Que sea la divina voluntad la que esté obrando en mi trabajo. Que sea la divina voluntad que esté obrando en mi trato con la familia. que sea la divina voluntad quien esté tratando con mis compañeros de de trabajo. Eso es vivir. Vivir en la divina voluntad no es cambiar acciones, sino cambiar intenciones. Ya no es para mí. Ya el yo no existe. Lo que debe existir es el nosotros, Jesús y yo. Sí. Acá cerrado. No, ya como dijeron entonces no. Bueno, siempre sí, siempre sí de los arrepentidos. Sí. Entonces yo lo resumo en que siempre nuestro cambio de intención es hacer lo que Jesús dijo cuando dijo, pues deja pasar esta estas gotas de amargura si quieres, pero si no que se haga, o sea, yo quisiera que se pasaran, pero que se haga tu voluntad. es vivir así el resumen. Sí, en pocas palabras, que se haga tu voluntad. Yo quisiera que esto, pero que se haga tu voluntad. Alejandra. Bueno, yo estoy pensando esto, a ver si estoy mal o estoy bien. Cuando yo procedo según mi voluntad en forma, digamos, este, como olvidándome de la divina voluntad, más me pierdo y conforme más me acerco a la divina voluntad, entonces eh más me encuentro yo misma, ¿no? Más soy más yo. está exactamente en el punto clave. Jesús dice, "Cuando quieras saber quién eres, ¿desean saber quiénes son ustedes?" Sí. ¿Alguna vez se han preguntado eso que está uno cabizajo dice, ¿quién soy yo? Sí. Bueno, pues ven a reconocerte en mí, porque si te reconoces en ti, si vas y te ves en el espejo, te vas a equivocar. Ven a verte en mí para que ahora sepas quién debes ser tú. Entonces, en la medida que nos vamos acercando, es en la medida en la que vamos conociéndonos a nosotros mismos. Así que está perfecto lo que dijo Ale lo que quiera. El padre se tuvo que ir, pero dice que está el tiempo. Pero no una hora, media hora. Hm. Media hora. Una hora. Media hora. Llevamos 3 horas. Ajá. No, no quiero saber si más o menos cont no estará alcanzada la gente. Si le pregunta, ¿qué crees? En el libro de la reina del cielo, un momento, en el libro de la reina del cielo, los que lo tengan, hay las primeras seis eh lecciones de este de este libro, María nos habla de la creación de su alma y de la prueba que tuvo. pensábamos ponerlo aquí también, pero se nos ha ido el tiempo alargando y no sé exactamente cuánto tiempo puedan disponer ustedes, si ya tienen cosas que hacer o están cansados o podemos continuar. Podemos continuar ante esta respuesta tan unánime nos vamos. Entonces, esto se los recomiendo, por favor, léanlo porque es muy muy interesante el proceso que el alma de María tuvo que pasar desde la formación de ella hasta el momento que es proclamada ya reina de todo. Para llegar a esto no basta la intención. Eh, hace falta el conocimiento. Si no hay conocimiento, no hay intención. O sea, es al revés. Porque si yo no conozco algo, no puedo tener la intención de hacerlo. Sí. Y Jesús nos dice que la intención en en este punto de la divina voluntad es el llamado que nuestra voluntad le hace a su voluntad para venir a actuar junto con ella. ¿De acuerdo? Entonces, la intención es cuando yo conozco que esto se puede hacer, mi voluntad humana le dice a la voluntad divina, "Ven y actúa junto conmigo." Sí, pero primero hay que conocer. Entonces, de acuerdo a lo que hemos visto aquí, doctor, eh quiero entender que Dios envió la santísima Virgen para enseñarnos cómo cumplir su voluntad, cómo ser, cómo seguirlo y unirnos a él. Dios envió a la Virgen María para ser la madre de Jesucristo. ¿De acuerdo? Y ahí junto con eso para muchas otras cosas, entre ellas madre de nosotros para compartirnos lo de ella, pero como punto central es madre de Jesucristo. En el libro 26, la lectura 30 nos dice, dice, "Hija mía, yo quiero alabar junto contigo y con toda la creación el nacimiento del de mi mamá. Tú debes saber que este nacimiento encierra en sí el renacimiento de toda la familia humana. O sea, que nosotros renacemos en el momento de la Inmaculada Concepción. Y ahora la pregunta es, ¿por qué? Ya hablamos de eso, pero ¿por qué? Porque es el renacimiento de todos los bienes para nosotros, pero también y sobre todo para el renacimiento de los bienes de Dios. Porque toda la redención, todo lo que Jesús viene a hacer, tiene como finalidad primaria el restablecimiento del reino de Dios en la tierra. Y como ese reino se iba a formar en la criatura, por eso es que primero tiene que rehacer a la criatura para después poder formar nuevamente su reino. Si no tiene al a la criatura rehecha, su reino se hubiera quedado en pura ilusión, no se hubiera podido llevar a cabo. Por eso es que ese todos los bienes, todo lo que existe y nosotros mismos se lo debemos a el sí de María. Si María hubiera dicho no, si María se hubiera negado a darle vida a la divina voluntad, nosotros estaríamos en las mismas condiciones que todos los habitantes del Antiguo Testamento, no pudiendo acceder al cielo. Entonces debes saber que este nacimiento encierra en sí el renacimiento de toda la familia humana y la creación toda se sintió renacida en el nacimiento de la reina del cielo. también la creación, porque si la creación es un bien para el ser humano, si no iba a haber ser humano, ¿qué qué causa qué motivo hubiera tenido Dios para conservarla? Ninguno. Todo saltó de alegría. Se sentían felices de tener su reina, porque hasta entonces se sentían como pueblo al cual le faltaba su reina. Y en su mutismo esperaban aquel día feliz para romper su silencio y decir, "Gloria, amor, honor a aquella que viene en medio a nosotros como reina nuestra. No estaremos más sin defensa, sin quien nos domine, sin fiesta, ya que apareció aquella que forma nuestra gloria perene. Esta celestial niña con tener íntegra en su alma nuestra divina voluntad, sin jamás hacer la suya, readquirió todos los derechos del Adán inocente ante su creador. O sea, lo que hemos hablado es Adán dijo, "No, a Adán le propusieron lo mismo que le están proponiendo a María, no el ser madre, sino todos los bienes del reino." Bueno, ahora se lo proponen a a María y María readquiere todos los derechos que Adán hubiera podido tener. Dice, "Y la soberana la se readquirió todos los derechos del Adán inocente ante su creador y la soberanía sobre toda la creación. Por eso todos se sintieron renacer en ella y nosotros veíamos en esta Virgen Santa, en su pequeño corazón todos los gérmenes de las generaciones humanas. Así que por medio suyo la humanidad requiría los derechos perdidos. Por eso su nacimiento fue el nacimiento más bello, más glorioso. Ella desde su nacimiento encerró en su corazón materno, como en medio de dos alas, a todas las generaciones como hijos renacidos en su virginal corazón, para calentarlos, para tenerlos defendidos, crecerlos y nutrirlos con la sangre de su corazón materno. Por lo tanto, nosotros estamos en María, le debemos nuestra existencia a María. María es la que nos quiere comunicar todo lo que ella contiene. Todos los bienes que Dios ha creado para nosotros los tenemos gracias a ella. En el libro 36, la lectura 43, dice, "Hoy es la fiesta de la de la Inmaculada Concepción. Es otra vez diciembre 8 de 1938. Esta es la fiesta más bella, más grande para nosotros y para el cielo y la tierra. Nosotros en el acto de llamar de la nada a esta celestial criatura, obramos tales prodigios y maravillas que cielos y tierra quedaron llenos de ellas. Llamamos a todos, ninguno fue puesto a un lado, a fin de que todos quedaran renacidos junto con ella. Así que fue el renacimiento de todos y de todo. Nos lo vuelve a repetir. Todos renacimos en ese momento del renacimiento de la divina voluntad en el nacimiento de nuestra madre. La celestial pequeña sintió renacer en su pequeño corazón a un pueblo innumerable. Y nuestra paterna bondad, ¿qué hizo? Primero la hicimos dona a nosotros mismos, a fin de que nos la gozásemos y la cortejásemos y ella gozase y nos cortejase a nosotros. Y después le hicimos don a cada uno de las criaturas. Dios nos dio a María como un don, como algo para nosotros, para tenerla como propiedad. O sea, que cada uno tiene a una María propia, no a una María para todos, sino a una María propia para cada uno. Cada uno tiene a una madre específica en María, de la misma manera que tenemos a un Jesús para cada uno. Dice, "Oh, cómo nos amó y amó a todos con tal intensidad y plenitud. que no hay punto en el cual no haga surgir su amor. Toda la creación, el sol, el viento, el mar están llenos del amor de esta santa criatura, porque también la creación se sintió renacer junto con ella a nueva gloria. En cada cosa creada, en cada cosa creada existe el amor de Dios para nosotros y existe el amor de María para nosotros. Queremos, queremos sentir el amor de María, queremos sentir el amor de Jesús. Veamos la creación, pero veámoslas no con los ojos humanos, no con esos ojos que nos dicen, "Esto es bello, esto es feo, esto me esce indiferente." Somos dados a catalogar las cosas de acuerdo a nuestro criterio, con lo que todo lo creado nos está mostrando la inmensa la inmensidad de los bienes de Dios, la inmensidad del amor de Dios y que es un amor diferente en cada cosa creada. nos está mostrando un atributo diferente del Padre, que eso mismo nos dijo San Pablo, que en toda la creación refulgen los atributos de Dios. Y nosotros a la creación la vemos como algo indiferente, como algo que podemos catalogar como bueno, malo, como algo que le atribuimos atributos, decir feo, bonito, todo es de Dios. Todo es para nosotros. Todo. Y en todo están manifestación de Dios y amor de Dios para nosotros, pero nos dejamos llevar por lo humano y entonces catalogamos las cosas desde nuestro punto de vista. Error Craso dice, "El sol, el viento, el mar están llenos del amor de esta santa criatura, porque también la creación se sintió renacer junto con ella a nueva gloria, mucho más que tuvieron la gran gloria de poseer a su reina, tanto que cuando ella nos ruega por el bien de su pueblo, con un amor al cual no nos es dado, resistir nos dice, "Majestad adorable, recuerda que me los has dado. Ya soy yo soy vuestra y soy de ellos. Por lo tanto, con derecho debes escucharme favorablemente." Esta es la intercesión que María hace por cada uno de nosotros. Creo que para hablar de la Inmaculada Concepción nos podríamos estar aquí años escuchando todo lo que Jesús nos dice de ella, pero somos, ¿no? producto del de la voluntad humana, que esto nos cansa y a veces llega el momento en que ya no estamos totalmente en el punto de poder entender o asimilar. Yo les pediría, en verdad, yo les pediría que traten de enterarse un poco más, sobre todo de lo que quiere decir vivir de la divina voluntad. Porque eso es lo que hizo de María lo que es. Porque eso es lo que hizo que Jesús sea lo que es. Porque tanto Jesús como María, todo lo que son se lo deben haber vivido siempre en la unión con la divina voluntad. María con como un don, Jesús como esa unión hipostática con el Verbo eterno, pero a final de cuentas es la unión continua con la divinidad. Ojalá que nazca en ustedes ese esa chispita de curiosidad para ver qué es lo que Dios quiere de cada uno. Bueno, yo quiero compartir ahora lo que está diciendo usted, doctor. Me parece esto hermosísimo que está en la reina del cielo en el quinto día. donde dice, "Ahora escúchame, hija querida." Le está diciendo a Luisa y a nosotros también, ¿verdad? En cuanto el ser supremo me pidió mi querer humano y habiendo comprendido el grave mal que puede hacer la voluntad humana en la criatura y como ella pone en peligro todo, incluso las obras más bellas de su creador, cómo la criatura con su querer humano todo es oscilante, débil, inconstante, desordenada. Y esto porque Dios al crearla la había creado unida como naturaleza con su voluntad unida, de modo que ella debería de ser la fuerza, el movimiento primario, el sostén, el alimento, la vida de la voluntad humana. Así que con no dar vida a la voluntad divina en la nuestra, se rechazan los bienes recibidos de Dios. en la creación y los derechos recibidos en naturaleza en el acto en que fuimos creados. Dice la Virgen, oh, cómo comprendí bien la grave ofensa que hace a Dios y los males que llueven sobre la criatura. Así que tuve honor y miedo de hacer mi voluntad y justamente temía porque también Adán fue creado por Dios inocente y conocer su voluntad en cuantos males nos arrojó a todas las generaciones. Entonces nuestra mamá nos dice también, "Por eso tu mamá, presa de horror y más por el amor hacia mi creador, juré no hacer jamás mi voluntad y para estar más segura y testificar mayormente mi sacrificio, aquel que tantos mares me había dado de gracia y privilegios, tomé esta mi voluntad humana y a los pies del trono divino en homenaje de continuo de amor y de sacrificio. Eso nos dice nuestra madre, jurando no servirme jamás aún por un solo instante de mi vida, de mi voluntad, como siempre la de Dios. Y con esto quiero decir que nosotros, cada una de nosotros, podemos atarnos a esta voluntad divina renunciando a hacer actos solo en voluntad humana. Entonces, compren el libro de la reina, por favor, porque la Virgen les ayuda mucho. Cómprenlo. Gracias. Este, solo le quería dar las gracias por darnos esta plática, porque la verdad yo solo había oído el término, pero realmente leí algo, pero la verdad no había entendido nada. Entonces, le doy las gracias porque creo que me llevo mucha información. No tengo más preguntas porque me falta mucho conocimiento. Gracias. y creo que de las principales cosas que debemos de aprender es a escuchar y muchas gracias, ¿no? Bueno, pues gracias a ustedes por haber estado aquí y esperemos que en verdad nos decidamos a aprender un poco más de nuestra madre y aprender un poco más de los planes que Dios tiene para cada uno. Sí. Hasta luego. Gracias por estar. [aplausos]

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

1. LA INMACULADA CONCEPCIÓN DESDE LA DIVINA VOLUNTAD CHARLA ESPECIAL

  Número 1  El Dr. Tomasini ha traducido el libro de Luisa Picareta al español y tiene una página con 50,000 suscriptores en YouTube. Eh, le...